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Miercoles 24 de Abril 2019

La C√°mara Oculta

2008.12.17

La C√°mara Oculta…
(Referida a la Cámara Federal en lo Penal que entendía en todos los crímenes del terrorismo)

Transcripci√≥n de una nota escrita por el Sr. Arturo Larrabure, relativa al di√°logo mantenido por el Dr. Vigo Leguizam√≥n con el Dr. Jaime Smart, detenido por el R√©gimen Kirchner. La conversaci√≥n forma parte del libro “Amar al Enemigo”, del siempre admirado Dr. Vigo Leguizam√≥n:

Investigar c√≥mo era, c√≥mo actuaba, la calidad jur√≠dica de quienes la integraban; cu√°ntas vidas preserv√≥; qu√© eficacia tuvo su accionar; cu√°ntos fueron condenados, cu√°ntos absueltos, no conviene. No contribuye a la ‚Äúverdad medi√°tica‚ÄĚ. Desnuda culpas, grav√≠simas culpas; aqu√©llas imputables a quienes, a conciencia, la suprimieron.

Mejor que permanezca oculta, en la penumbra de la memoria. La prédica constante ha logrado su objetivo.

¬ŅQui√©nes recuerdan hoy que el pa√≠s tuvo un sistema legal eficiente para combatir la subversi√≥n?

Felizmente algunos de sus jueces han sobrevivido y hoy nos es posible dialogar con el Dr. Jaime Smart, en pos de descubrir lo que se calla.

- Le agradezco Dr. la posibilidad de esta entrevista. Como le anticipé, estoy trabajando en un libro en pos de un diálogo de reconciliación nacional. Pretendo profundizar el análisis de lo ocurrido; descubrir las causas profundas. Me parece que el análisis es más vale superficial y los fenómenos que se creen superados pueden volver. Lo demuestra la tragedia de Kosovo; entonces es más que necesario y razonable penetrar en ellos. Sobre esa base se suele escuchar como una de las causas de lo que ocurrió, el haber malversado la labor que con tanto esfuerzo había hecho la policía y la justicia mediante la creación de la Cámara Federal en lo Penal durante el gobierno del Grl. Lanusse. Conforme lo que tengo entendido Ud. integró ése Tribunal.
- ¬ŅQui√©nes eran los camaristas que lo conformaban?

- Fuimos nueve los jueces designados. La Sala 1a. se integr√≥ con los Dres. Ernesto Ure, Juan Carlos Diaz Reynolds y Carlos Enrique Malbr√°n. La Sala 2da. con los Dres. C√©sar Black, Eduardo Munilla Lacasa y Jaime L.Smart. La Sala 3ra. con los Dres. Tom√°s Barrera Aguirre, Jorge Quiroga y Mario Fernandez Badesich. Al a√Īo aproximadamente se jubil√≥ el Dr. Barrera y lo reemplaz√≥ el Dr. Esteban Vergara. Los Dres. Ure, Black, Quiroga y Vergara se ven√≠an desempe√Īando como jueces de instrucci√≥n. Los Dres. Diaz Reynolds, Munilla Lacasa y Fernandez Badesich como jueces de sentencia. El Dr. Malbr√°n como juez de la C√°mara Criminal y Correccional. El Dr. Barrera Aguirre como juez Federal de C√≥rdoba y quien le habla como juez de la C√°mara Primera en lo Penal de San Isidro. Los Fiscales fueron los Dres. Jorge Gonzalez Novillo, Gabino Salas y Osvaldo Fassi, los tres tambi√©n experimentados funcionarios judiciales hasta ese momento.

- Todos hombres de una larga carrera judicial. Ello invalida las críticas que es posible leer en la crónica parlamentaria del 26.5.73, donde se sostuvo que todos los jueces fueron designados con posterioridad a su creación. Si bien eso puede haber ocurrido, es natural y lógico en todo nuevo órgano judicial que se crea.

- Ud. me est√° diciendo que eran hombres con toda una trayectoria en la justicia, que indudablemente fue valorada.

- S√≠, el Ministro de Justicia de entonces, el Dr. Jaime Perriaux, fue el que concibi√≥ la C√°mara Federal en lo Penal. Lo hace a ra√≠z de varios grav√≠simos episodios guerrilleros; uno, el asalto en la zona de Pilar de un convoy militar procedente de la f√°brica de armas de Villa Mar√≠a, donde muere el Teniente Az√ļa y los autores huyen con todas las armas transportadas; otro hecho fu√© la ocupaci√≥n de la localidad de Gar√≠n, de gran repercusi√≥n porque durante varias horas los guerrilleros estuvieron a cargo del pueblo, matando a uno de los polic√≠as que custodiaba el banco; de parecida ejecuci√≥n fu√© la ocupaci√≥n de La Calera por Montoneros.
Estos episodios y algunos otros, crean la posibilidad de que el gobierno de Lanusse instaure la justicia militar para juzgar los hechos terroristas. A presiones de un sector del gobierno y de parte del ej√©rcito, el Dr. Perriaux decide plantear la posibilidad de mantener el juzgamiento de los guerrilleros dentro del sistema judicial, del estado de derecho. Era un hombre de gran experiencia, que conoc√≠a en profundidad lo que ocurr√≠a en Italia, Espa√Īa y en otros pa√≠ses europeos con el fen√≥meno del terrorismo. Su proyecto se adelanta a estas naciones. Propone la creaci√≥n de la C√°mara Federal en lo Penal con competencia en todo el territorio nacional para entender en acciones terroristas. De esta forma, busca solucionar los problemas de la justicia de ese momento, totalmente desbordada por los hechos guerrilleros y sin respuesta ante el terrorismo; las cuestiones de competencia trababan su accionar y con excepci√≥n de los implicados en el secuestro y muerte del Gral. Aramburu no se hab√≠a logrado dictar ninguna sentencia. Perriaux, entonces, propone al Presidente Lanuse crear un tribunal con jurisdicci√≥n en todo el pa√≠s que tuviera la posibilidad de entender en todos los hechos guerrilleros y modificando un poco el procedimiento, avanza en la modernizaci√≥n del proceso penal porque en la ley 19.053, que es la ley de procedimiento y creaci√≥n de la C√°mara, se mantiene la primera etapa del proceso como era hasta ese momento, escrito y sumario, pero se establece el juicio oral para la etapa final. Lanusse se convence y entonces Perriaux inicia la b√ļsqueda de los que la iban a integrar, llegando a conformar la C√°mara de esta manera. Comienza a actuar el 10 o el 15 de julio de 1971 -la ley de creaci√≥n me parece que es de mayo- y se plantea, al poco tiempo. Creo que en la primer semana, una cuesti√≥n importante, sobretodo por las cr√≠ticas que se le hab√≠an hecho, en el sentido de que entender√≠a en hechos anteriores a su creaci√≥n. Se trat√≥ del intento, no recuerdo si de la polic√≠a o del ej√©rcito, de que la C√°mara se hiciera cargo del juzgamiento del terrorista Quieto, detenido por estar involucrado como jefe de la FAR en los episodios de Pilar y Gar√≠n. Pero ocurr√≠a que a Quieto lo hab√≠an detenido, pong√°mosle el 10 de julio y la c√°mara comenzaba a trabajar el 15 de julio. Cuando al Dr. D√≠az Reynolds, a quien se le env√≠an los antecedentes, advierte √©sto, se declara incompetente, y el gobierno acata esta decisi√≥n. Poco tiempo antes a instancias del Segundo Cuerpo de Ej√©rcito, se intent√≥ modificar la ley de creaci√≥n, pretendiendo que tanto las fuerzas policiales como las militares que actuaran en hechos de terrorismo, tuvieran un plazo mayor que el que estipulaba el c√≥digo vigente, para elevar las actuaciones. Conocido esto por los integrantes de la C√°mara se hace saber al Poder Ejecutivo que si modificaba la ley de esa manera, los jueces no ibamos a jurar.

- ¬ŅY qu√© hizo el gobierno?

- Desistió de sancionar ese proyecto.

- Ud. mencionaba la actuaci√≥n del ministro Perriaux y sus palabras son, precisamente, ratificadas por el mensaje de la ley 19.053, donde habla que ser√≠a demasiado prematuro y f√°cil dejar de lado el sistema jur√≠dico para afrontar el desaf√≠o del terrorismo, trasluciendo, entrel√≠neas, la existencia de √©sas dos tendencias. Una m√°s dura proclive a utilizar otras metodolog√≠as y, por el otro lado, la firme convicci√≥n de √©l y del Presidente Lanusse, de seguir el camino legal. Mi pregunta es ¬Ņpor qu√© despu√©s lo abandonaron los militares?

- Bueno, para llegar a esa respuesta veamos los antecedentes. La C√°mara act√ļa entre julio del 71 y mayo del 73. Ya en el mes de noviembre la Sala 1¬™ dicta su primer sentencia, recuerdo de una peligrosa terrorista. La Sala 2da sentencia para la misma √©poca a penas de prisi√≥n superiores a los quince a√Īos a integrantes de Montoneros que actuaron en la provincia de C√≥rdoba. A partir de all√≠ se suceden los juzgamientos, donde l√≥gicamente se dictan condenas y absoluciones de acuerdo a las pruebas recolectadas durante la investigaci√≥n. Al momento de su disoluci√≥n, el 25 de Mayo de 1973, la C√°mara hab√≠a dictado alrededor de 600 sentencias condenatorias y se encontraban a la espera de juzgamiento unos 500 terroristas m√°s. La C√°mara actuaba con gran rapidez. Por ejemplo, el secuestro y muerte de Oberdan Salustro, el Presidente de la FIAT, ocurre en abril del 72 y los autores son juzgados en marzo del 73. El homicidio del Grl. Sanchez es tambi√©n de la misma √©poca, y la sentencia se dicta en febrero del 73.

- Me detengo en lo que Ud. expres√≥ respecto al n√ļmero de detenidos. La semana pasada tuve oportunidad de dialogar con el Dr. Gil Lavedra y el recordaba que en la sentencia dictada a los Comandantes, la C√°mara destac√≥ la eficacia del tribunal que Ud. integr√≥. Me dec√≠a que una de las demostraciones cabales de tal eficacia era el n√ļmero de detenidos que fueron liberados a trav√©s de la amnist√≠a y que, de alguna manera, hab√≠an podido tener un juicio justo; algunos fueron absueltos y otros condenados, pero todos estaban con vida. Por eso considera un error hist√≥rico muy importante haberla suprimido.

- S√≠, hay dos cosas que se√Īalar. La C√°mara no s√≥lo dictaba sobreseimientos cuando correspond√≠a, o absoluciones, sino que adem√°s manten√≠a como abogados defensores a profesionales que pertenec√≠an a la Asociaci√≥n Gremial de Abogados, muchos de ellos con vinculaciones muy estrechas con las organizaciones guerrilleras. Pese a esto, siempre se los respet√≥; nunca hubo la m√°s m√≠nima queja de los abogados defensores; actuaron con toda libertad. En segundo t√©rmino, ning√ļn juicio -quedaron todos por escrito porque se conserv√≥ versi√≥n taquigr√°fica de todas las sesiones del juicio oral- fue motivo de revisi√≥n. La Corte Suprema de Justicia de la Naci√≥n, tribunal de alzada de la C√°mara, no anul√≥ o revoc√≥ ninguna sentencia. Las causas est√°n archivadas en muy distintos tribunales, porque la Corte al hacerse cargo de la disoluci√≥n del Tribunal las remiti√≥ a cada jurisdicci√≥n territorial.

- Yo recuerdo una carta que Ud. dirigió al Dr. Alfonsín, cuando el ataque del ERP al Regimiento de la Tablada, en la que citaba precisamente el juicio al Dr. Oberdan Salustro, como prueba de la ecuanimidad, del equilibrio con que el tribunal se manejó. Podría recordar un poco lo que decía Ud. en esa carta.

- S√≠. Como dije el secuestro del Dr. Salustro ocurre en marzo de 1972 y permanece secuestrado unos quince d√≠as. El diez de abril de 1972 una patrulla policial irrumpe en una casa y sus ocupantes lo ultiman antes de huir por los fondos. Lo hab√≠an tenido en dos o tres lugares anteriormente. Se inicia entonces una causa donde yo creo que los detenidos eran quince, m√°s o menos. Algunos hab√≠an sido detenidos d√≠as antes, porque todo comienza con un rastrillaje que se realiza en b√ļsqueda de Salustro en la zona norte del gran Buenos Aires. Por esas casualidades que siempre ocurren, una patrulla policial llega a una vivienda y un oficial pasa por encima de un ropero la mano y cae un papel manteca. Lo mira, se lo pone en el bolsillo y se va, llevando detenido a una persona a quien le hab√≠an encontrado un arma de guerra. Cuando es analizado el papel se descubre que era el recorrido que hab√≠an previsto desde el lugar donde lo secuestraron a Salustro hasta casi la casa donde lo iban a mantener en cautiverio. Por supuesto una gran movilizaci√≥n y se llega a la casa, donde ya no estaba Salustro; lo hab√≠an sacado con motivo de ese rastrillaje, pero se detiene a los cuatro o cinco que all√≠ habitaban. Luego se allana una vivienda de la calle Martiniano Leguizam√≥n y se aprehende a casi diez miembros del ERP, entre ellos el Comisario Pol√≠tico de la c√©lula secuestradora del industrial. La investigaci√≥n de la agenda telef√≥nica de √©ste √ļltimo, permite llegar a una casa de la calle Casta√Īares donde manten√≠an secuestrado a Salustro, no pudiendo evitar que sus captores, antes de darse a la fuga, lo ultimaran. Se detuvo a una mujer de nacionalidad brasilera. Se inicia la causa con el procesamiento de diez o quince personas, cerr√°ndose la investigaci√≥n sumarial en diciembre y ya en diciembre mismo se corre el traslado a la defensa, realiz√°ndose la audiencia oral a principios de marzo. La sentencia se dicta luego del triunfo del Frejuli, de eso me acuerdo bien. Se impuso pena de reclusi√≥n perpetua a los cinco autores del secuestro; otras penas de diez o quince a√Īos y se dict√≥ la absoluci√≥n de cuatro o cinco mujeres. Estas penas duraron dos meses, porque el 25 de mayo del 73, incluso los que hab√≠an sido condenados a reclusi√≥n perpetua, salieron en libertad.

- Ud. se√Īalaba en su carta que una de ellas era esposa o compa√Īera de uno de los miembros del ERP, organizaci√≥n que obligaba a disolver el v√≠nculo en caso que el c√≥nyuge o el miembro de la pareja no participara de los ideales terroristas.

- S√≠, esto surg√≠a de las normas internas que se les secuestraban. Y en √©ste caso era as√≠, pero el concepto del tribunal respond√≠a al criterio tradicional de que las mujeres, salvo que existieran otras evidencias, no eran responsables de las armas y dem√°s objetos que sus maridos o compa√Īeros llevaban a sus casas. Precisamente en esta causa se dict√≥, por estas razones, la absoluci√≥n de varias mujeres.

- Creo recodar que despu√©s de dictada la sentencia ocurri√≥ alg√ļn hecho que permiti√≥ comprobar que la absuelta no era inocente…

- S√≠, efectivamente. Como tem√≠amos que los encausados provocaran alg√ļn esc√°ndalo, parecido al protagonizado d√≠as antes por los condenados por el homicidio del Grl. S√°nchez se decide leerles la sentencia en la Alcaid√≠a por medio un altavoz. Despu√©s nos enteramos que hab√≠an organizado un esc√°ndalo, porque, no s√© como, hab√≠an entrado una bandera del ERP. Finalizada la lectura formaron militarmente en la Alcaid√≠a. El Oficial Principal de la Polic√≠a, a cargo de la Alcaid√≠a se les acerca dici√©ndoles: “Muchachos no armen l√≠o” o cosa por el estilo, ingresando en la celda. En ese momento, el guerrillero de mayor jerarqu√≠a ordena a una de las mujeres absueltas entregar el pabell√≥n. Esta mujer se acerca al polic√≠a y con un gesto muy en√©rgico, con las dos manos extendidas, de manera similar a como se procede en las fuerzas armadas, le presenta la bandera al oficial. Este, tocado por esta ceremonia militar, recordaba haberse cuadrado al momento de recibir la bandera. Seguramente hab√≠an planeado desplegar la bandera en la sala de audiencias.

- Creo haber leído que la absuelta también formó.

- Ah sí, formaron todos, los absueltos y los condenados.

- Eso no fue obst√°culo para que recuperaran los primeros su libertad.

- No, en absoluto, fue más bien anecdótico. Ante el relato del encargado de la Alcaidía no se hizo ninguna clase de averiguación, más allá de preguntarle qué había sucedido.

- Un claro ejemplo de como se respetaban las garant√≠as individuales. ¬ŅY que participaci√≥n hab√≠a tenido el Dr. Alfons√≠n en ese proceso?

- El defensor de una de las implicadas era el Dr. Felipe Rodr√≠guez Araya, con quien ten√≠a yo bastante trato; incluso recuerdo que me obsequi√≥ un libro de su t√≠o Agust√≠n: “Si yo fuera presidente”. Cuando presenta su escrito de defensa lo hace con el patrocinio del Dr. Alfons√≠n quien no formaba parte del grupo de abogados, pero acompa√Īaba esta presentaci√≥n.

- Pero cuando después del ataque a La Tablada, Alfonsín dice que se va a poner al frente de la lucha contra el ERP, Ud. le pide que por ese antecedente ceda su puesto en el Consejo de Seguridad a otro funcionario de su gobierno.

- Sí, efectivamente en una nota de febrero del 1989.

- Doctor, Ud. me ha relatado hasta ahora casos concretos que demuestran c√≥mo eran juzgados los detenidos y las garant√≠as de que gozaban. Est√° claro que hubo un tribunal que juzg√≥ legalmente a los terroristas. ¬ŅPor qu√© los militares a partir de 1976 abandonan ese camino?

- Bueno yo creo que la explicaci√≥n es √©sta: antes de la C√°mara Federal en lo Penal, la justicia federal com√ļn era la que ten√≠a a su cargo la investigaci√≥n de los hechos terroristas. Salvo el caso del secuestro y posterior homicidio del Grl. Aramburu, que en realidad fue juzgado por la C√°mara de Apelaciones en lo Federal, no hab√≠a podido dictar ninguna sentencia. Los terroristas, como se dice com√ļnmente, entraban por una puerta y sal√≠an por la otra. La C√°mara, por supuesto, da un vuelco notable, incluso guerrilleros con los que tuve trato me comentaron su preocupaci√≥n por el n√ļmero de cuadros detenidos, porque para una organizaci√≥n guerrillera los detenidos se constituyen en un problema muy serio; deben mantener en alta su moral, dejando en claro que en cualquier momento los pueden liberar. Adem√°s tienen que seguir actuando y ocuparse, en muchos casos, de las familias de los terroristas detenidos, que se convierten en un peso para la organizaci√≥n. Cuando llega el 25 de mayo ellos ten√≠an cuadros importantes detenidos. Si bien se hab√≠an fugado algunos de Trelew, seis o siete cabecillas, quedaban como 1500, algunos ya con importantes condenas. La amnist√≠a de ese d√≠a los devuelve a la circulaci√≥n. ¬ŅY qu√© pasa entre el 25 de mayo de 1973 y el golpe de marzo de 1976? Pese a que los hechos terroristas aumentan exponencialmente no se dicta ninguna condena en esos casi tres a√Īos. Repare que se cometieron hechos grav√≠simos como las ocupaciones de las unidades militares de Azul, de Villa Mar√≠a, de Catamarca, de Formosa y atentados de todo tipo. En ese per√≠odo se detuvieron muchos terroristas, pero se volvi√≥ a la situaci√≥n existente antes de la C√°mara: los detenidos a los pocos d√≠as recuperaban la libertad.

- Si lo marc√≥ FORES, en un recordado estudio sobre la labor de la justicia entre el 73/76. Me pregunto: ¬Ņpor qu√© ocurri√≥ ello? ¬ŅFalt√≥ valent√≠a, idoneidad, coraje para juzgar?

- No podr√≠a decirlo. Los jueces Federales se encontraban muy indefensos, la estructura no los ayudaba. A diferencia de la C√°mara Federal donde los nueve jueces que la integr√°bamos nos acompa√Ī√°bamos y asist√≠amos mutuamente, los jueces federales estaban muy aislados. Los abogados defensores aprovechaban este situaci√≥n de orfandad para presionarlos. Como le dije, en ese per√≠odo se detuvo a muchos terroristas. Un episodio de la gravedad de la masacre de Ezeiza fue investigado por un juez local de Lomas de Zamora, que adem√°s ten√≠a todas las causas propias de su jurisdicci√≥n. Resultado nada result√≥ de esa investigaci√≥n. Firmenich fue detenido en ese interin y casi de inmediato recuper√≥ la libertad. La amnist√≠a de mayo del 73 creo que es la causante de muchos de nuestros males, porque se la dict√≥ no con la convicci√≥n o la seguridad o las garant√≠as de que los terroristas no iban a volver a las andadas. A los legisladores de ese momento, no les import√≥ en absoluto las consecuencias que pod√≠an derivar. A, tal punto que a los terroristas no se les exigi√≥ la entrega de una sola arma, pese a que hab√≠an vaciado no hac√≠a mucho el regimiento 141 de comunicaciones en C√≥rdoba. Conservaron todo el armamento. Todav√≠a mas grave es que no se les exigiera la libertad del Contraalmirante Alem√°n, secuestrado por un comando del ERP. Por esta raz√≥n, los terroristas se negaban a aceptar que hab√≠an sido amnistiados. Ellos lo consideraron siempre una liberaci√≥n. Como no hab√≠an pactado ni aceptado ninguna condici√≥n, nada les imped√≠a seguir actuando. Una amnist√≠a requiere siempre una declaraci√≥n de que no se va a seguir actuando. Y lo hicieron enseguida. Ya en el mes de junio del 73 se producen actos guerrilleros y en septiembre ocupan el Comando de Sanidad del Ej√©rcito, dando muerte al Tte. Coronel Duarte Hardoy.

- La jornada del 26.5.73 se recuerda generalmente por la ley de amnist√≠a, pero lo notable es que el mismo d√≠a se disuelve adem√°s la C√°mara Federal en lo Penal y se modifica a su vez el Art√≠culo 80 del C√≥digo Penal para que en el futuro el asesinato de un juez o un miembro de las fuerzas armadas o de seguridad, no se penase con reclusi√≥n perpetua. La pregunta es: ¬ŅSi como dec√≠an los pol√≠ticos hab√≠a llegado la paz, por qu√© suprimir el Tribunal; por qu√© modificar el art√≠culo? ¬ŅHab√≠a en algunos legisladores un plan premeditado en √©ste sentido? Las frases de Sueldo instando a la transformaci√≥n violenta o pac√≠fica, seg√ļn las circunstancias; las de Sandler describiendo el abrazo de los liberados en un reencuentro de lucha, demuestran que tuvieron cabal conciencia de que iba a sobrevenir un ba√Īo de sangre.

- Nosotros como tribunal acostumbrado pr√°cticamente a no tener trato con el Poder Ejecutivo y los legisladores, est√°bamos bastante aislados de esto, pero en alguna medida quisimos evitar lo que sucedi√≥, alertando a algunos pol√≠ticos. Por ejemplo, cuando circulaba una lista de los que iban a ser amnistiados, se le se√Īal√≥ a alg√ļn candidato la barbaridad de dejar en libertad a delincuentes comunes. Como la C√°mara tambi√©n entend√≠a en el delito de tenencia de armas hab√≠a juzgado y condenado a algunos delincuentes comunes. Uno de ellos el famoso pr√≥fugo franc√©s de apellido Chiappe. Se le hizo saber esto a alg√ļn legislador y recuerdo que su respuesta fue terrible. Nos dijo:”Nosotros tenemos que ir con nuestro proyecto de amnist√≠a mucho m√°s all√° que la otra fuerza pol√≠tica”. Puro electoralismo, demagogia irresponsable. Hab√≠amos tratado a muchos terroristas. En la mayor√≠a de los casos, eran gente muy decidida, fieles a sus convicciones; no eran drogadictos, como se los se√Īalaba propagand√≠sticamente. Ten√≠an, algunas veces, alguna cuota de infantilismo y todos trasuntaban un fanatismo a toda prueba. As√≠ que pensar que el 25 de mayo se iba a lograr la paz, era una utop√≠a sin asidero, como qued√≥ demostrado. Si hay algo que yo tengo que reconocer es que despu√©s, en los diarios del 73 al 76, encontr√© en cada uno de los episodios guerrilleros a los que yo hab√≠a conocido.

- Siempre he dicho que existen “responsables ocultos del drama”. Ac√° se ha juzgado a un sector, lo que es condenable debe ser condenado, pero el primer pilar de la reconciliaci√≥n cristiana es la verdad integral, y yo no he visto que existan dirigentes pol√≠ticos que hagan su mea culpa. Lo parad√≥jico, es que a la par del mea culpa de Balza hay otro de Firmenich, que se desconoce. Lo efectu√≥ durante un reportaje que le hizo Jes√ļs Quintero, el periodista espa√Īol. All√≠ dice: “Videla y yo fuimos chivos expiatorios”. Y va m√°s lejos reconociendo que: “la inmensa mayor√≠a de los desparecidos eran montoneros”. Ello no significa que no merecieran un juicio justo, pero cambia el lenguaje, el an√°lisis hist√≥rico, porque en la medida que eran combatientes sus padres tienen tambi√©n que pedir perd√≥n -a la par de exigirlo- por las muertes que ellos causaron.

- Claro. Yo le dir√≠a que el entendimiento nuestro con los guerrilleros part√≠a de conocer cada uno el lugar que ocupaba y ellos estaban decidido a soportar todo y a morir. No nos hac√≠an responsables a nosotros. Sab√≠an que el aparato del Estado hab√≠a decidido juzgarlos, la manera de combatirlos era el juzgamiento, al que se√Īalaban como un prejuicio burgu√©s. Una vez una guerrillera, hablando del tema recuerdo que me dijo: “A nosotros nos tendr√≠an que matar, no tiene sentido todo √©ste esfuerzo para llevar adelante un juicio”. Formaba parte del ERP y no era un simple alarde. Ellos aprovechaban el juicio porque era una manera de conseguir cierta prensa, pero consideraban que estaban beneficiados con lo que el Estado hab√≠a decidido hacer con ellos, un juzgamiento, una condena. Durante la vigencia de la C√°mara no hubo ni un s√≥lo desaparecido.

- Precisamente Firmenich tiene en esa declaraci√≥n una cr√≠tica hacia las Madres de Plaza de Mayo, porque dice: “Yo pude haber desaparecido y me hubiera molestado much√≠simo que mi muerte fuera utilizada en el sentido que un pobrecito dirigente fue llevado a la muerte. Hombres capaces de elegir su vida y de dejar posibilidades laborales, intelectuales, art√≠sticas muy prominentes, como es sabido, y otros que eran simplemente villeros, marginales, cuyas vidas era individualmente tan valiosas como las otras, lo han hecho a conciencia, con pasi√≥n de sacrificio, con patriotismo, con amor al pr√≥jimo y todo eso se transforma en una estupidez. No hay derecho, no hay derecho”.

- Qué interesante.

- S√≠, porque es triste que se desnaturalice √©sa imagen, a lo mejor por un inter√©s pol√≠tico que ellos no hubieran tenido en vida; la prueba est√° en que los pocos que sobrevivieron reconocen su militancia. Es m√°s de √©sta declaraci√≥n surge otro interrogante importante. ¬ŅAlgunos padres no negar√°n la militancia de sus hijos, para no tener que evaluar su propia responsabilidad como progenitores?

- Claro, claro, yo por ejemplo v√≠ el otro d√≠a en televisi√≥n a una madre que intentando justificar a su hija desaparecida, reconoci√≥ que pertenec√≠a al aparato de propaganda de Montoneros. Pero eso era integrar la asociaci√≥n il√≠cita y en definitiva ser responsable de todas las muertes causadas por la organizaci√≥n. Cada uno ocupaba el lugar para el cual era m√°s apto. As√≠ como a ella le tocaba estar en el aparato de propaganda y difusi√≥n, a otro le correspond√≠a llevar a cabo el atentado. A los m√©dicos, por ejemplo, no lo utilizaban operativamente, sino para cubrir la posta sanitaria. Recuerdo que en la causa del Grl. S√°nchez se conden√≥ a un m√©dico integrante del ERP, al que un d√≠a lo llamaron y le dijeron que a tal hora del d√≠a siguiente estuviera en una esquina de la ciudad de Rosario con un malet√≠n de primeros auxilios. Si media hora despu√©s nadie lo hab√≠a pasado a buscar se pod√≠a ir. Y as√≠ lo hizo, despu√©s se enter√≥ que hab√≠a participado como posta sanitaria en el asesinato. Como los autores no tuvieron ning√ļn herido o baja, no necesitaron pasar a buscarlo por la esquina donde estaba apostado. Sin embargo fue condenado porque se entendi√≥ que pertenec√≠a a la organizaci√≥n autora del atentado.

- Cuénteme cómo murió el Dr. Quiroga.

- El Dr. Quiroga muere un domingo. Lo pasan a buscar dos jueces amigos para ir a un espect√°culo deportivo. Cuando √©l sale, de una moto desciende el acompa√Īante quien lo acribilla, desapareciendo luego.

- ¬ŅFue despu√©s de la supresi√≥n de la C√°mara?

- S√≠. Los integrantes de la C√°mara sufrieron cuatro atentados. El primero, durante la vigencia del Tribunal, fue contra el Dr. Malbr√°n, en el a√Īo 71. En la puerta de su domicilio lo hieren en las dos piernas, pese a lo cual pudo llegar hasta su casa donde se refugi√≥. El segundo, es contra el Dr. Quiroga en abril del 74, quien muere a consecuencia del atentado. El tercero se produjo contra el Dr. Munilla Lacasa que salv√≥ milagrosamente su vida huyendo en una bicicleta que pidi√≥ a un transe√ļnte. El cuarto fue el secuestro durante un mes y medio, en una c√°rcel del pueblo, del secretario general de la c√°mara, el Sr. Bianco. Pero a Ud. le interesaba el motivo por el cual las Fuerzas Armadas no reimplantaron la C√°mara en 1976. Yo le dir√≠a que lo que pasa el 25 de mayo le di√≥ raz√≥n a aquellos que en su momento pretendieron la justicia militar sobre los hechos terroristas. Cuando se produce el golpe del 24 de marzo del 76, me consta a m√≠, porque lo he conversado con el Grl. Saint Jean, se intent√≥, con ofrecimiento de cargos, no a m√≠ porque yo ya hab√≠a asumido como Ministro de Gobierno del Grl. Saint Jean, de crear una c√°mara federal de las mismas caracter√≠sticas. No se logr√≥ integrarla y entonces el intento fracas√≥. Adem√°s, cuando sucede el golpe del 24 de marzo los militares ya ven√≠an operando desde hace varios meses y la guerrilla hab√≠a adquirido un volumen muy significativo con Tucum√°n a punto de ser declarada zona liberada. Cuando fracasa el atentado al Dr. Munilla Lacasa, la mayor√≠a nos vamos del pa√≠s. Yo me fui a Venezuela con el Dr. Munilla Lacasa, el Dr. Malbr√°n se fu√© a Per√ļ, Ure y Diaz Reynolds a Uruguay, Fassi a Mexico. La desprotecci√≥n fue muy grande, incluso hubo comportamientos del gobierno de C√°mpora y de la nueva Corte de franco car√°cter persecutorio. Al personal con menos de tres a√Īos de antiguedad se lo cesante√≥ sin ninguna indemnizaci√≥n, al resto, por el hecho de haber aceptado en su momento integrar la C√°mara, se lo degrad√≥ hasta dos cargos en el plantel, distribuy√©ndolos, tambi√©n como sanci√≥n, en los lugares m√°s inh√≥spitos del Poder Judicial.

- Supongo que tampoco esa gente u otra estaría dispuesta a integrar organismos de este tipo.

- Efectivamente, la cesant√≠a de los jueces y la persecuci√≥n del personal fueron mensajes muy claros dirigidos a quienes en el futuro tuvieran la idea de integrar otro tribunal similar. En marzo de 1976 estaba muy fresco el recuerdo de lo que las fuerzas pol√≠ticas hab√≠an hecho con quienes aceptaron combatir a la guerrilla en forma civilizada. El mensaje que los legisladores enviaron a las Fuerzas Armadas fue muy claro: “Cuando nos devuelvan el gobierno, no queremos presos”. ¬ŅY por qu√© digo esto? Porque qued√≥ demostrado que las fuerzas pol√≠ticas no pod√≠an mantener presos a los guerrilleros ni un s√≥lo d√≠a. Por eso digo que la amnist√≠a del 25 de Mayo de 1973 fue el acto de irresponsabilidad pol√≠tica m√°s grande de nuestra historia. Se imagina Ud. lo que hubiera sucedido el 10 de diciembre de 1983 si Alfons√≠n hubiera asumido con las c√°rceles llenas de terroristas. ¬ŅA cuantos pol√≠ticos uno oye lamentarse porque los terroristas del 73 al 76 no fueron juzgados?. Me pregunto: ¬ŅHubieran hecho en el 83 algo distinto de lo que hicieron en el 73? Recuerdo bien a una sargenta del ERP a la que recib√≠ en mi despacho despu√©s del triunfo del Frejuli y a quien en un momento dado le digo: “Bueno, no le va a durar mucho esto” refiri√©ndome a su condici√≥n de detenida. Me responde:”No, no crea Doctor” ¬ŅC√≥mo si ha ganado el Dr. C√°mpora las elecciones?”, le se√Īal√©. Y me respondi√≥: “Mire, nosotros pensamos que ahora van a salir los compa√Īeros que no tienen causa -refiri√©ndose a algunos que estaban detenidos a disposici√≥n del Poder Ejecutivo- y nosotros que tenemos causa, ser√° el a√Īo que viene”. Siempre me acuerdo de eso porque el 25 de mayo ya estaba en la calle.

- La pedagog√≠a de la violencia que hizo tanto da√Īo. Yo precisamente en este libro aliento una idea: un di√°logo de reconciliaci√≥n entre Videla y Firmenich. Creo que la hora puede ser √©sta; estamos al final de un siglo tr√°gico, caracterizado por la violencia. El ej√©rcito ha hecho su mea culpa. Hay muchas cr√≠ticas a Balza pero a mi modo de ver, no tanto por el mea culpa en s√≠, sino porque al no exigir el arrepentimiento paralelo de los sectores pol√≠ticos, dej√≥ a las Fuerzas Armadas en soledad. Sin embargo si este di√°logo se pudiera realizar y participaran en √©l otras personalidades ante las cuales vengo exponiendo la idea, yo creo que muchas cosas que se desconocen podr√≠an salir a la luz, tornando m√°s factible discutir las causas profundas de lo acontecido. ¬ŅUd. ve positivo un di√°logo de ese tipo? ¬ŅLo ve posible?

- No s√©, no puedo hablar por el Grl. Videla. A Firmenich no lo conozco, no tuve trato porque no fue detenido en los dos a√Īos de funcionamiento de la C√°mara, pero yo creo que deber√≠a generarse un mea culpa muy amplio, porque si no pasa como lo que Ud. se√Īala. Las fuerzas pol√≠ticas nunca quisieron reconocer la responsabilidad en la amnist√≠a. Fue un acto de irresponsabilidad total y si alguien se anima a decirlo lo acusan de inmediato de desestabilizar la democracia.

- Es curioso que a√ļn los propios Montoneros hacen su mea culpa, las Fuerzas Armadas tambi√©n, mientras los sectores pol√≠ticos permanecen en silencio crey√©ndose exentos de toda responsabilidad…

- En el libro de Pablo Giusani, “Montoneros la Soberbia Armada”, hay dos o tres cosas muy interesantes. Una es el mea culpa final donde √©l reconoce y cita a un periodista y tambi√©n militante, Urondo, Paco Urondo, diciendo que √©l y otros Pacos Urondo pueden haber sido los causantes de haber impulsado desde el periodismo y otras actividades a muchos j√≥venes idealistas a tomar las armas. Comienza con un recuerdo de una chica que concurre a una comisar√≠a con el prop√≥sito de poner una bomba y le estalla en las manos. Es el mismo d√≠a de su cumplea√Īos. Entonces se pregunta ¬ŅQui√©n program√≥ a √©sta ni√Īa de 17 o 18 a√Īos? Y all√≠ es que hace esa referencia a los periodistas. La responsabilidad de muchos de ellos es innegable. El otro dato importante que da es que muchos de los que ahora figuran reci√©n rompieron con Montoneros en el 1979, como si hasta ese momento Montoneros nada hubiera hecho. Pero ¬Ņpor qu√© rompen reci√©n ese a√Īo? Porque acusan a Firmenich de excesivo militarismo. No por otra raz√≥n. Cuenta Giusani que en Roma, donde se hab√≠a reunido la conducci√≥n superior de la organizaci√≥n a tratar el atentado a Walter Klein, se produce una escisi√≥n: para un grupo, el que finalmente se impuso, el atentado hab√≠a que llevarlo a cabo aunque estuvieran los hijos de Klein; los que se opon√≠an no lo hac√≠an en consideraci√≥n a los hijos menores de Klein… sino por la repercusi√≥n negativa que el hecho pod√≠a generarles. Por milagro se salvaron, muriendo personal dom√©stico y de custodia.

- ¬ŅUd. cree que si ambos sectores reconocieran los errores la sociedad abrir√≠a los ojos?

- Creo que sí.


Fuente: AFyAPPA

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